Modelos de Innovación para las empresas

La innovación está tan de moda que se nos olvida que es tan antigua como el origen de todo lo que conocemos.

La capacidad de innovar y de innovar con éxito es lo que caracteriza el crecimiento de las empresas.

La semana pasada @jonErlichman publicaba el ranking de revenue generado en la última década. El ranking lo lideran empresas tecnológicas que han tomado el trono que antes ostentaban otras categorías.

Esto nos puede llevar a pensar que solo las empresas con base Tech coparan las primeras plazas pero sí observamos bien, no es solo la tecnología lo que caracteriza a esas empresas. Sobre todo es su cultura innovadora ya que muchas de esas tecnologías ya son simples comodities.

Como decía al principio del artículo todo lo que tenemos en nuestro alrededor nace de una innovación, así que la discusión no es si innovar o no, la pregunta es si debemos seguir innovando y cómo.

La mayoría de empresas que conocemos han nacido de la serendipity, de una idea feliz. Detrás de la mayoría de empresas no existe un proceso sistemático de innovación. Casi todas han nacido de la idea de sus fundadores. Desde Apple pasando por Coca Cola o Netflix o IKEA o cualquier empresa que conozcamos.

En el pasado esa idea permitía a esa empresa desarrollarse y evolucionando la idea inicial le aseguraba un futuro de éxito. Muchas de esas empresas realmente no tenían una cultura innovadora más allá de encontrar una oportunidad de mercado. Ni siquiera la idea tenía que ser única u original si existía la oportunidad.

Pero ahora las condiciones de competencia han cambiado. Las barreras de entrada que se explicaban en las cinco fuerzas de Porter caen debido a que el acceso a la tecnología es casi universal. Ya no competimos con otras empresas conocidas, competimos contra cualquier persona que tiene una nueva propuesta de valor. De esta forma podemos considerar que el acceso a las tecnologías es uno de los drivers de cambio de paradigma más importante que conocemos y que conspira contra nuestras empresas.

El segundo es la velocidad de los cambios. Si miramos el cuadro inferior vemos el poco tiempo que han necesitado algunas empresas para conquistar un mercado. Algo que en el pasado nos llevaría años. Seguramente la velocidad es una de las consecuencias de la tecnología pero también tiene que ver con la globalidad.

Empresas que no existían al comenzar la década.

Instagram

Snapchat

iPad

Lyft

Slack

Alexa

Stripe

Apple Watch

Chromebook

Messenger

Surface

Tinder

Pinterest

Peloton

TikTok

 

A la pregunta de si debemos seguir innovando la respuesta no puede ser otra que inequívocamente SI. Sin barreras de entrada todo el mundo aspira a comerse tu pastel o incluso cambiarlo por uno nuevo. Y lo hará rápido, sin tiempo para que reacciones.

En el “cómo” innovamos, sino pertenecemos a una cultura innovadora, está el dilema real.

Algunos pensamos que la innovación es cultural porque la cultura determina tanto nuestra actitud frente a la vida como lo que hacemos sistemáticamente cada día y cada hora.

Pero también es estratégica, porque determina como decidimos competir en un mercado y condiciona el tipo de innovación que buscamos, desde la innovación incremental a la búsqueda de la innovación disruptiva.

A ese dilema las empresas han dado distintas alternativas planteando modelos y procesos de innovación. No existen buenos o malos modelos, existen modelos que se adaptan más o menos a la cultura y estrategias de las empresas. Incluso no está escrito que no los podamos hacer todos a la vez.

Estos son algunos de esos modelos que podéis ver en la figura inferior.

(fig 1). Todos innovamos. Todas las personas que están en la organización forman parte de los procesos de innovación. En este caso cabe destacar Google y su modelo del 80/20. Pero existen otros procesos que dan forma a este modelo.

En la (fig 2). Innovación de departamento. Creamos un departamento de innovación y son ellos los responsables de la innovación en la organización.

(fig 3). La intra-empreneduria. Busca captar talento dentro de la organización y concentrar ese talento al rededor de un reto o una idea por un periodo determinado.

(fig 4). Externalización de la innovación. En este modelo se externaliza la innovación en empresas especializadas o se tutelan iniciativas (start-ups), en las que se invierte sin que comprometa al resto de la organización.

(fig 5) Open innovation. Henry Chesbrough acuñó este termino en un modelo que busca qué otros agentes externos participan en la innovación. Los modelos colaborativos que se dan con universidades y empresas pueden ser un buen ejemplo pero no el único.

(fig 6). Stage o embajada. Las empresas dedican sus esfuerzos a la rentabilidad y extracción de beneficios de su actividad. En muchos casos ni tienen las personas adecuadas ni formadas en procesos de innovación. Ni destinan recursos para la innovación, algo que es incierto y no tiene asegura la rentabilidad en el corto plazo. En este modelo las empresas realizan un stage de poco tiempo (de cinco a siete días) que no compromete al resto de la organización y concentra los esfuerzos en una semana con el objetivo de tener un prototipo validado en ese corto periodo de tiempo. Este modelo está dirigido por profesionales que aportan metodología y procesos. A este tipo de procesos se han popularizado con el nombre de Google sprint.

Así que tenemos distintas formas de abordar la innovación y múltiples formas de fracaso, el primero es no ejecutar un modelo de innovación.

Sobre el autor: Sergi Manaut | Strategic & Innovation
• Change agent at Besided
• Strategy & Innovation at Havas
31 de enero de 2020 | Branding
2020 A view of the future from c-level by Little Buddha ES

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