Innovación 5+5+3

Cómo ya he cumplido la mayoría de edad  en mi relación con la Innovación, nuevos negocios, creación de empresas y asuntos similares…. Y motivada por mi excompañero Bertrand Massanes, voy a permitirme compartir mis pensamientos sobre el tema.  

A mi parecer, los grandes innovadores nacen con una serie de características que les hacen tener una mirada curiosa, abierta y, sobre todo, hacerse preguntas que cuestionan el statu quo. También son capaces de arriesgar bastante cuando persiguen su visión, gestionando entornos inciertos lo mejor que pueden.

Estas características, si no son innatas, también pueden aprenderse. Aunque para activarlas se deberá poder transitar en ciertos momentos de un pensamiento más operativo (más común) a uno más creativo, imprescindible para innovar.

Así mismo, formación y experiencia ayudan a los innovadores a analizar mejor las oportunidades y los riesgos y a no dejarse llevar por su optimismo, que, aunque quizás a veces pueda resultar algo “naif”, sin duda es necesario para embarcarse en aventuras donde el éxito no está garantizado. 

Sin embargo, hay actitudes no tan comunes que, en mi experiencia, generan un efecto multiplicador en la capacidad de Innovar con éxito. Cinco de ellas son:

  • Escucha activa: Creo que no nos damos cuenta de lo mucho que hablamos y lo poco que escuchamos. Hagan la prueba… Pongan a varias personas delante de un cliente, pídanle que dé su opinión, y esperen a ver como es interrumpido rápidamente por alguien que lo hace callar, cuando quizás empezaba a dar las claves de lo que realmente necesita. Saber escuchar y hacer preguntas nos ayuda a conocer mejor las necesidades reales, a generar confianza y a generar estrategias de negocio win-win. O quizás a darnos cuenta -sin dedicar mayores esfuerzos- que en este momento no hay un proyecto común.
  • Mentalidad “Test, Learn & Adapt”: Una de mis herramientas preferidas para innovar es, sin duda, hacer hipótesis basadas en la “bajada estratégica” de la información disponible, para testar esas hipótesis lo antes posible. Puede ser en un test al consumidor, preguntando a clientes expertos o en un pequeño test de mercado. Es una práctica opuesta a la de desarrollar todo el proyecto en interno y testar sólo al final, cuando ya se ha invertido tiempo, dinero y otros recursos en una idea que quizás no ha salido de un despacho, y que probablemente haya sido moldeada con la opinión de estudiantes en prácticas, mandos y directivos que quizás sí o quizás no sean el público objetivo.
  • Flexibilidad: Tener la suficiente humildad para aceptar planteamientos que no son propios, pero que quizás son mejores para el proyecto. Y luego ir ajustando nuestras propias ideas para encontrar el camino correcto de manera más ágil.
  • Colaboración: Sacar el máximo provecho de la inteligencia colectiva, tanto interna como externa, creando un entorno de confianza y de pasión por el reto, donde cada uno de los colaboradores se sienta orgulloso de su aportación al éxito del proyecto. La suma de esta colaboración, que debe ser diversa y complementaria, tiene un efecto multiplicador, ayudando a detectar oportunidades y barreras que uno mismo no detectaría.
  • No procrastinar: O, lo que es lo mismo, saber tomar decisiones aun y cuando estas son incomodas y preferiríamos no tener que tomarlas. A todos nos cuesta tomar decisiones desagradables, pero no tomarlas suele hacer que los problemas se enquisten, cuando no se hacen más grandes, comiéndose tiempo y recursos que deberíamos estar invirtiendo en lo que sí marcará una diferencia de cara al futuro. La toma de decisiones es una habilidad clave, y asumir esa responsabilidad es básico en cualquier líder, más aún en Innovación, que es un proceso vivo donde se deben ir tomando muchas decisiones que afectan al resultado final.

Además de estas actitudes, quiero compartir con vosotros algunos recursos que a lo largo del tiempo me han ayudado a llevar adelante innovaciones con éxito, o que, por el contrario, han hecho que estas no llegaran a buen término (y por tanto es importante evitarlas…).

Son:

  • Visualizar: Se trata de poder ver en tu cabeza los proyectos del final al principio, y del principio al final. Es decir, visualizar claramente cómo será el producto/solución/servicio que vamos a lanzar, y cuáles son los pasos claves para llegar hasta allí. De esta manera puedes dibujar mentalmente el camino crítico que has de seguir, señalando los hitos que debes alcanzar, e identificar los stakeholders de cada uno de ellos. Durante el proyecto el camino puede ir perfilándose e incluso modificándose, lo que hará que cada vez sea más claro y preciso.

Sigue el resto de consejos de Ágata Gelabertó en nuestro próximo e-Book.

Sobre el autor: Ágata Gelabertó
• Responsible of Innovation and New Business at Idilia Foods
• Vice-President of AME
• Cofounder of Regenear
9 de noviembre de 2020 | Innovación, Uncategorized
2020 A view of the future from c-level by Little Buddha ES

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