Envases: el bueno, el feo y el malo

Erigirse en juez de la belleza de algo o alguien es un ejercicio complicado y siempre subjetivo. Un ejemplo de esa dificultad es el arte: el mismo cuadro puede cautivar a una persona y repugnar a otra. Depende de la sensibilidad y la percepción de cada una.

Pero el objetivo del arte no es la belleza sino estimular, provocar sensaciones buenas, malas o feas. Al aplicar este concepto al mundo de los envases, debemos admitir que nos topamos exactamente con el mismo interrogante. Si bien existe consenso respecto a la mayoría de creaciones (positivo o negativo), otras suscitan una fuerte polémica.

Por ello, trabajar con una agencia de diseño es crucial para que tus creaciones y diseños vayan en la buena dirección. A continuación encontrarás varios ejemplos de lo que consideramos un envase bueno, malo o feo en cuanto a su ejecución.

EL BUENO

The Good

“Hay dos tipos de envases en este mundo…”

Empecemos por el lado positivo del espectro. Más que explicar en qué consiste un buen envase, intentaremos inspirarte a través de un par de proyectos destacados.

El ejemplo de la ginebra Smeaton’s

Primer caso práctico: la ginebra Smeaton’s, la marca de licores que recientemente ha sido reconocida por el Mejor Envase para Producto Nuevo en los Packaging Awards 2018 del Reino Unido. Echémosle un vistazo:

Imagen: nuevo envase de la ginebra Smeaton’s, el Reino Unido

Nos encontramos con el ejemplo perfecto de un buen envase, que se convierte en una verdadera extensión de su contenido. Y es casi tan importante como el propio producto, si no más. Aquí, el concepto creativo personifica los valores y la historia de los destiladores de Smeaton’s, cuya sede está en Bristol. Todos y cada uno de los detalles de la botella, fabricada por Allied Glass Containers, está relacionado con la historia de la marca. 

El cristal azul es claramente representativo de Bristol (donde se fabrica desde hace siglos). La tipografía que se usa en la botella está inspirada en la receta escrita a mano. La ilustración de motivos botánicos recuerda al movimiento modernista, o Arts & Crafts, británico de finales del siglo XIX. El grabado personalizado consigue destacar, de una forma poco usual, el característico cuello largo de la botella. Dio lugar a la creación de un singular envoltorio de papel. Se trata de un impresionante diseño integral para un envase. La forma y el acabado de la botella y el grafismo que la acompaña cumplen plenamente su cometido para la marca, mientras que la fuente y la selección del fondo de la etiqueta añaden todavía más valor.

La practicidad

Segundo fascículo del buen camino en materia de envases: la practicidad. Porque para eso sirven también los envases: para permitir que el consumidor pueda usar el contenido fácilmente o, todavía mejor, para elevar la experiencia general del producto. En el enlace siguiente encontrarás ejemplos de lo que significa para una marca el uso de un envase con inventiva:

https://twistedsifter.com/2016/06/simple-packaging-designs-that-are-useful/

EL MALO

“Siempre llevo mis (malas) ideas hasta el final.”

Son los envases poco prácticos o que presentan un concepto absolutamente contrario al sentido común. (Trataremos los envases visualmente desastrosos en el capítulo «El feo» del artículo).

Envases no sostenibles

Nuestra sociedad de consumo finalmente ha despertado y concede una mayor importancia a la sostenibilidad. Así que los diseños de envase que son incapaces de optimizar los recursos naturales nos tiene indignados. No deberían estar permitidos y, además, dan a las empresas de envasado y de diseño una mala imagen. ¡Es inaceptable! Aquí te mostramos algunas de esas malas creaciones:

Pastelitos despilfarradores

¿Cuántos árboles podrían haberse salvado si esta empresa hubiera optado por un envase que sea adecuado al tamaño del producto?

Desperdicio de tiempo y para el medio ambiente

La empresa Calavo decidió tomarnos por tontos dos veces ofreciéndonos un aguacate que ya viene cortado por la mitad. El problema es que nos lleva el doble de tiempo sacar el producto del envase que cortarlo en dos nosotros mismos. Y, por supuesto, genera innecesariamente más residuos plásticos.

La fuente de todos los males

Sin comentarios.

Envases engañosos

Es necesario que hagamos una crítica colectiva sobre uno de los trucos más duraderos de la industria del envasado. Utilizar los recipientes exteriores de un producto para engañar al consumidor sobre el volumen del producto que contienen. He aquí algunos MALOS ejemplos:

Placas de lasaña de Tesco:

Exasperante, por decirlo suavemente. Y, de nuevo, un gran desperdicio de material.

Bombones Lindor de Lindt:

Una caja de cartón flexible recién abierta: el producto real supone el 30% de la capacidad del envase. Vergonzoso.

Cereales con sabor a fresa Country Crisp de Jordans:

En serio: esto no puede seguir así.

Envases poco prácticos:

Hablemos también de los diseños que desafían toda lógica. En la vida, todos nos hemos topado con productos que nos han dejado pasmados. He aquí dos de nuestros favoritos:

El color de los selladores de Loctite:

Estoy buscando un fijador de color rojo. ¿Cuál debería coger?

Empresa desconocida

Olvídate de tener que pelearte con… vaya, qué ironía…

EL FEO

“Si fallas, mejor que falles muy bien.”

En el capítulo anterior nos hemos centrado en diseños poco meditados desde el punto de vista práctico. Ahora mostraremos diseños que mejor que no se hubieran creado desde una perspectiva puramente visual. Empecemos por Chick, la cerveza para chicas:

The use of the grotesque Curlz font, combined with the extreme colour code is just excessive, if not mind boggling. The result, instead of drawing the attention of the female audience, is off putting to say the least. Subtlety goes a long way if you want to reach out to the ladies out there, Chick… Plus, anyone who happen to know what on earth the “witness the chickness” tagline means, please give us a call.

La falta de creatividad

Pero ¿qué es lo que más temen los diseñadores de envases, incluso más que una idea fea? Lo has adivinado: la falta de creatividad o de originalidad. Como el síndrome de la página en blanco para un escritor, este es el enemigo de una agencia de branding. Ilustremos este caso con el ejemplo de dos competidores directos del segmento de las galletas digestivas. Ellos muestran pocas o ninguna diferencia a la hora de exponer sus productos para el consumidor en las estanterías.

Con un mercado sobresaturado, es importante que tu producto pueda distinguirse del resto. Si tu branding es demasiado parecido al de la competencia, estás desperdiciando la oportunidad de llegar a los clientes. Tu branding debe mantenerse en la misma línea que el de tus competidores. Pero es decisivo encontrar unos rasgos únicos que te ayuden a destacar sobre el resto.

He aquí otra iniciativa con un diseño feo, esta vez de la marca de alimentos Kraft. Esta famosa empresa de productos de gran consumo decidió prescindir de su emblemático y ya tradicional logo. Lo sustituyó uno nuevo, más juvenil y llamativo:

El nuevo logo se compone de nueve colores distintos y el resultado es un diseño más caro y más complicado que solo sirvió para confundir a los clientes. Al final Kraft se dio cuenta de su error y volvió a diseñar el logo. Lo adaptó a algo más en línea con las expectativas de los clientes. Este ejemplo también nos sirve para recordar que la simplicidad siempre será un elemento clave para un diseño potente.

Little Buddha.

11 de junio de 2019 | Packaging
2020 A view of the future from c-level by Little Buddha ES

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